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En la Ciudad

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Se debe tomar conciencia del rol del color en la ciudad, comprender el alcance del mismo y asumir el compromiso que le compete a todos los que intervienen en el proceso de construcción del ambiente urbano. 

Es importante entender que el color en la ciudad implica mucho más que la simple aplicación del mismo en la fisonomía urbana y que al hacerlo estamos contribuyendo en la definición del espacio vital urbano.

El color es un hecho cultural, y lo percibimos como tal con toda la cultura.

Por lo general, en el transcurso de la historia, se han utilizado los colores y texturas de la Piedra Natural en la búsqueda de producir "un efecto colorista" en la obra de arquitectura. 

Estos "efectos" responden a distintas motivaciones y cumplen diversas funciones, fundamentalmente simbólicas (primitivas, abstractas, decorativas) y comunicativas (decodificadoras, descriptivas, exaltadoras, contextualistas, etc.).

Si bien, si en la actualidad utilizamos el color solamente como apoyatura de la forma, para estructura, subrayar, realzar, estimular o revalorizar una obra de arquitectura, sin tener absoluta conciencia del fenómeno ambiental que esta actuación produce, podemos sin darnos cuenta, desaprovechar todas las cualidades que éste tiene.

Un elemento a la vez abstracto y descriptivo que puede enriquecer la forma del espacio con un significado mayor y puede incrementar el contenido identificador, vivencial y orientativo visual de una ciudad.

Por todo ello, se puede concluir que el color es un elemento determinante de la identidad urbana.

 

El color es un hecho cultural, y lo percibimos como tal con toda la cultura